Maquetas de puentes colgantes


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Para construir un puente a partir de una maqueta, hay que tener una idea bien clara de lo que se persigue. Tendrás que tomar las medidas del puente y  marcar los agujeros de las intersecciones donde perforarás los agujeros para que los “cables” (la cuerda) de suspensión pasen. En la prueba de resistencia los puentes se cargan incrementalmente con peso (tradicionalmente típicas baldosas de Bilbao, aunque en los últimos años se han añadido planchas de acero por motivos de seguridad) hasta su colapso o indulto por parte de su constructor.

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Con los palillos de helado, añade vigas superiores horizontales que vayan de armadura a armadura para fortalecer el conjunto. En primer lugar, si vas a probar la capacidad de soportar peso del puente, prepárate por si se rompe. En segundo lugar, ten en cuenta que el uso de pinchos de brocheta y tijeras pueden terminar en accidente si no se trabaja con prudencia. En el año 2009 la Diputación Foral de Vizcaya impulsó una categoría extraordinaria de Reproducciones de Puentes Vizcaínos. También hay variantes de estos puentes en que los tirantes van desde el tablero al pilar situado a un lado, y de ahí al suelo, o bien están unidos a un único pilar como el puente del Alamillo en Sevilla. La plataforma de madera está sostenida por cadenas de hierro suspendidas desde las torres situadas en cada una de las dos orillas.

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Desde la Antigüedad este tipo de puentes han sido utilizados para salvar obstáculos y con el paso del tiempo y la introducción y mejora de los materiales de construcción, en la actualidad son capaces de soportar el tráfico rodado o de líneas de ferrocarril. Los cables principales continúan más allá de las pilonas hasta los soportes a nivel de plataforma, y ??continúan hasta las conexiones con anclajes en el terreno. Este fue seguido en 1961 de la pasarela sobre la calle Schiller en Stuttgart, diseñada por Fritz Leonhardt, y de los puentes de Leverkusen (1965) y de Bonn-Norte (1967), obras de Hellmut Homberg. Si el diseñador lo considera y las condiciones del fondo lo permiten, se pueden construir puentes atirantados de vanos sucesivos que salvan luces mayores del kilómetro, como es el caso del Puente Rio-Antirio o el Viaducto de Millau. Finley, dado el éxito de esa fórmula que permitía erigir un puente con pocos costes y fácil de construir, presentó una patente de su diseño en 1808, y lo publicó en el diario de Filadelfia, The Port Folio, en 1810. Esto puede ser visto por un gradiente constante que crece con el aumento lineal de la distancia; este incremento en el gradiente a cada conexión con el tablero crea un aumento neto de la fuerza. Los puentes atirantados, el siguiente diseño más largo, son prácticos para tramos de hasta poco más de 1 kilómetro.

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